
Karina Rosas C.
3 de Diciembre de 2007
Dentro de las diversas empresas locales que buscan brindar información y entretenimiento al día, se encuentran el periódico El Mexicano y El Vigía, las cuales realizan su deber valiéndose de un equipo preparado, que integra a profesionales como Javier Cruz Aguirre.
Los eventos del momento, la necesidad de comunicar ideas propias y el deseo de unir a la sociedad por medio de la información fue lo que llevó a Javier Cruz estudiar la Lic. en Periodismo. Un apasionado de su profesión, hombre admirado por muchos, recordado por otros en casos “especiales” y un ejemplo a seguir por jóvenes que desean desempeñarse en esta área. Agarren su rosario porque esto es, lo que el Freelance de Ensenada me confesó. . .
Pasando toda su adolescencia en la Ciudad de México, lugar donde nace; Javier Cruz, convertido en un joven estudiante del Colegio Franco Español, vive situaciones sociales, culturales y políticas tan intensas, que cambiaron su forma de ver la vida; es así como decide hacer algo por sí mismo y aquellos que le rodean: amigos, familiares y maestros; personas que asegura tienen un lugar muy importante en su formación.
Descubre en el periodismo la herramienta principal para cumplir su meta, servir y formar a la comunidad, de modo que ingresa a la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, de donde egresa a mediados de los 70's, mas a causa del exceso de trabajo, ofertas y compromisos personales, decide hacer a un lado la licenciatura, razón por la que hoy se declara orgullosamente “pasante de la carrera”.
Sus prácticas profesionales variaron, realizando diversas actividades como edición y diseño editorial; entre otras actividades que conocía a la perfección. Entre las publicaciones donde inicia como reportero, se encuentran Novedades de Mérida, una Revista de contenido turístico en Cancún, y en Noroeste de Culiacán, éste en el '78. Cruz explica, que la falta de atractivos en la Ciudad de México es lo que le lleva ejercer en el puerto de Mazatlán.
Su arribo a la ciudad y puerto de Ensenada se da en 1980, acompañado de su familia se establece en la localidad, entonces colabora en diversos medios como son prensa escrita con El Pionero, La Voz de la Frontera, el Diario ABC y la Revista Casa Ensenada. Durante el periodo '83-'86, colabora con el Excélsior como corresponsal oficial en Ensenada. En radio colaboró al lado de Luis Lamadrid en la realización de tribunas en Foro 1590. Por último, es en El Mexicano Segunda Edición donde ejerce por primera vez como columnista.
En el año de 1986 se dirige a Los Ángeles, desempeñándose en publicaciones como Azteca News y Neo Hispanic; ¿La razón de este viaje? muy simple, decidió no arriesgar la seguridad de su familia, ni comprometer su ética. ¿De qué?, obvio, esos casos especiales que lo asediaban constantemente, por esto, a pesar de que el periodismo es su pasión, decidió retirarse, pues el periodismo se puede ejercer donde sea. Su regreso a Ensenada es en el '89, año en que termina su contrato con Neo Hispanic y periodo gubernamental de Rufo Appel.
Entre los proyectos que Cruz realizó, se encuentran la Escuela de Periodismo Hnos. Flores Magón, donde inició labores en el '95, este propósito lo realizó unido a colegas que conformaban entonces, la primera agencia de información de Baja California, Servicios Informativos de Ensenada.
Una de las personas que le dio gran apoyo en la fundación de la escuela fue René Núñez Figueroa, quien dio la idea de hacer de esta oferta educativa una carrera técnica. Así, Javier Cruz se puso en contacto con colegas que apenas arribaban de otros lados de la república y otros de la localidad para que se hicieran al equipo de profesores en la escuela; entre los que destacan: Enhóc Santollo, Enrique Botello, Norma Herrera y Gerardo Sánchez.
El bajo interés por estudiar una carrera técnica como Periodismo fue reflejado en el número de personas que se inscribían y quienes terminaban la carrera. Algo que Cruz interpretó como una propuesta no atractiva a la comunidad, debido a que se tiene preferencia por realizar actividades enfocadas al ocio; acepta que el Reconocimietno que se brindaba, no equivale a un Título de Carrera Universitaria, como lo es la Lic. En Ciencias de la Comunicación, mas se debe considerar como una herramienta, parte de la formación.
Afirma que los jóvenes sí manejan información, mas ésta es básica en extremo; pero la que forma un criterio para brindar una opinión bien fundamentada no es manejada en la mayoría de los jóvenes; esto le parece normal, al recordar a los jóvenes que ingresaban a la escuela de periodismo con un nivel muy bajo de cultura general, pero que al egresar tenían todas las herramientas para desempeñarse como un periodista profesional.
Reconoce que el periodismo tiene fama de ser aburrido y que aliado a las bajas en estadísticas relacionadas con la lectura compulsiva en México, la falta de curiosidad por temas de interés público, pero sobresaliente en espectáculos; hace de la profesión una especie de mal de ojo, a la que nadie quiere acercarse; por ende, cualquier persona no preparada e incluso mal informada, puede obtener la oportunidad de ejercerla.
Lo fascinante de su trabajo está en la columna que publica en El Vigía, “El Averno”; donde despierta toda clase de emociones con la originalidad de su redacción, ofreciendo una nueva forma de columna, donde incluye el humor, la búsqueda, la buena y mala educación; porque acepta que hay veces que unos cuantos de plano si se merecen la mentada. . .todo ello forma parte del Avernario, diario de los pobres diablos y diablas del municipio de Ensenada, donde la vida es un infierno, del que no se desea otra cosa más que salir; mientras otros se hacen a él expresando “¡Bendito Infierno!”